Agricultura de precisión
Mapas de vigor: qué muestran y cómo deben interpretarse
Qué representa realmente un mapa de vigor, por qué el color no es el dato y cómo interpretarlo junto con la inspección sobre el terreno.

Los mapas de vigor se han convertido en una de las representaciones más conocidas de la agricultura de precisión. Suelen mostrar una parcela dividida en zonas verdes, amarillas, naranjas o rojas, lo que puede transmitir la impresión de que basta con observar el color para saber qué ocurre en el cultivo. La realidad es más compleja.
Un mapa de vigor no diagnostica directamente una plaga, una enfermedad, una carencia nutricional o un problema de riego. Representa diferencias en la respuesta espectral de la vegetación y permite localizar zonas que se comportan de manera distinta. Su verdadera utilidad consiste en responder a tres preguntas: dónde existe variabilidad dentro de la finca, cómo se distribuye esa variabilidad y qué zonas deben revisarse sobre el terreno.
¿Qué es un mapa de vigor?
Un mapa de vigor es una representación espacial elaborada a partir de imágenes captadas por sensores multiespectrales. La vegetación absorbe y refleja la radiación de manera diferente según su estructura, cantidad de hojas, contenido en pigmentos y estado de desarrollo. Los sensores registran esa respuesta en varias bandas del espectro y permiten calcular índices de vegetación. La clorofila absorbe una parte importante de la luz visible, mientras que la estructura celular de las hojas refleja una proporción elevada del infrarrojo cercano. El contraste entre ambas respuestas es la base de índices como el NDVI.
¿Qué significan los colores?
Los colores se utilizan para facilitar la lectura del mapa, pero no tienen un significado universal. Una misma zona podría aparecer verde en una escala, amarilla en otra o roja si se invierte la paleta, y clasificarse como vigor alto, medio o bajo según los intervalos elegidos. Por tanto, el color no es el dato: el dato es el valor espectral o la categoría asignada a cada zona.
El verde no siempre significa que todo esté bien
Una respuesta elevada puede estar relacionada con una mayor cantidad de vegetación, pero eso no implica necesariamente una situación agronómica óptima. También puede deberse a un exceso de desarrollo vegetativo, a la presencia de malas hierbas, a una diferente densidad de plantación, a una mayor cobertura del suelo o a diferencias varietales o fenológicas.
El rojo no significa automáticamente enfermedad
Una respuesta inferior puede estar asociada a menor cobertura o desarrollo, pero sus posibles causas son numerosas: falta o exceso de agua, fallos de nascencia, marras, diferencias de suelo, daños mecánicos, sombra, mala hierba o suelo visible, plagas o enfermedades, o un distinto estado fenológico. El mapa localiza la diferencia; la inspección de campo debe determinar su origen.
Principales índices de vegetación
El NDVI (índice de vegetación de diferencia normalizada) utiliza las bandas roja e infrarroja cercana y se calcula como NDVI = (NIR − rojo) / (NIR + rojo). Su valor se sitúa entre −1 y 1: los valores cercanos a cero se relacionan con superficies con poca vegetación, mientras que los positivos más elevados indican mayor presencia de vegetación verde. Estos intervalos no deben trasladarse directamente entre parcelas, cultivos o fechas diferentes, y el NDVI puede perder capacidad de diferenciación en coberturas muy densas.
El NDRE combina el infrarrojo cercano con la banda de borde rojo y puede complementar al NDVI en cultivos con un desarrollo vegetativo avanzado. El GNDVI utiliza las bandas verde e infrarroja cercana y ofrece otra lectura de la variabilidad. Ninguno sustituye automáticamente al otro: la elección depende del cultivo, su fase y el objetivo del estudio. El DJI Mavic 3M que empleamos capta las bandas verde, roja, borde rojo e infrarrojo cercano, necesarias para trabajar con índices como NDVI, GNDVI y NDRE.
Cómo interpretar correctamente un mapa de vigor
- Definir el objetivo del vuelo: comprobar la uniformidad, localizar posibles problemas de riego, revisar una zona que evoluciona peor, comparar sectores u observar la respuesta tras una actuación.
- Revisar la imagen RGB: la imagen visible ayuda a detectar suelo desnudo, sombras, caminos, vegetación espontánea, árboles ausentes, cambios de densidad o lindes que pueden alterar el índice.
- Analizar la forma de las anomalías: una franja recta puede coincidir con una línea de riego o una pasada de maquinaria; una mancha irregular puede guardar relación con el suelo o el drenaje. La geometría orienta, pero no confirma la causa.
- Comparar áreas equivalentes: no es correcto comparar directamente variedades diferentes, cultivos en distinta fase, marcos de plantación distintos o zonas podadas y no podadas.
- Validar sobre el terreno: seleccionar puntos representativos de respuesta baja, intermedia y alta, y revisar en ellos el suelo, el riego, las plantas y cualquier síntoma visible.
- Repetir el análisis: una serie temporal permite comprobar si una anomalía se mantiene, desaparece, aumenta, se desplaza o responde a una actuación.
Principales limitaciones
Los mapas pueden estar condicionados por la iluminación y las sombras, la altura y configuración del vuelo, el estado fenológico, la humedad superficial del suelo, la vegetación espontánea, las diferencias de variedad, la densidad de la cubierta, la calibración, el procesamiento y la selección de los intervalos de la leyenda. Los índices tampoco eliminan todos los errores: la nubosidad, los aerosoles, el brillo solar o el fondo del suelo pueden afectar a determinadas observaciones, y algunos índices se saturan en vegetación muy densa.
Del mapa a la decisión agronómica
Un mapa de vigor es útil cuando se integra en un proceso completo: captura → procesamiento → interpretación → inspección de campo → decisión. En Agro Dron Iberia obtenemos imágenes RGB y multiespectrales para localizar variabilidad dentro del cultivo y dirigir la inspección hacia los puntos que realmente requieren atención. Para entender el punto de partida puedes leer qué es la teledetección agrícola y, a continuación, cómo detectar anomalías mediante imágenes multiespectrales.
Preguntas frecuentes
¿Un valor bajo de NDVI significa que existe una plaga?
No. Puede responder a numerosas causas y debe comprobarse sobre el terreno.
¿Pueden compararse mapas de campañas diferentes?
Sí, siempre que se tengan en cuenta la fecha, el estado fenológico, las condiciones de captura y la forma de procesar y clasificar los datos.
¿El mapa sustituye al técnico agrícola?
No. Organiza la información y ayuda a localizar anomalías, pero la interpretación agronómica sigue siendo necesaria.