Teledetección
Qué es la teledetección agrícola y para qué sirve
Cómo se observa un cultivo desde el aire, qué diferencia hay entre RGB y multiespectral y qué información aportan los índices de vegetación.

En una misma parcela, el cultivo no suele desarrollarse exactamente igual en todas las zonas. Puede haber diferencias relacionadas con el suelo, el riego, la nascencia, la nutrición, la presencia de malas hierbas, el drenaje o la incidencia de una plaga o enfermedad. Cuando estas variaciones empiezan a apreciarse a simple vista, el problema puede llevar tiempo desarrollándose. La teledetección agrícola ayuda a localizar patrones y diferencias espaciales desde el aire para dirigir la inspección hacia los puntos que merecen atención. Su función no es sustituir la visita a la finca, sino hacerla más precisa.
¿Qué es la teledetección?
La teledetección es la obtención de información sobre una superficie sin entrar en contacto directo con ella. En agricultura puede realizarse mediante satélites, aeronaves o drones equipados con diferentes sensores. Estos sensores registran la energía que reflejan el suelo y la vegetación en distintas zonas del espectro electromagnético. Parte de esa información es visible para el ojo humano y otra parte, como el infrarrojo cercano, no lo es. Al estudiar esas respuestas pueden localizarse diferencias dentro del cultivo que no siempre aparecen con claridad en una fotografía convencional.
Diferencia entre una imagen RGB y una imagen multiespectral
Una cámara RGB registra los colores rojo, verde y azul, reproduciendo una imagen similar a la que percibe el ojo humano. Permite observar límites y geometría de la finca, caminos e infraestructuras, fallos visibles de plantación, encharcamientos, daños desarrollados, presencia de malas hierbas y diferencias de coloración apreciables. Es una herramienta útil para interpretar la parcela, pero no recoge toda la información que refleja la vegetación.
Una cámara multiespectral registra bandas concretas del espectro. Algunas corresponden a la luz visible y otras captan longitudes de onda que el ojo humano no puede ver. En Agro Dron Iberia empleamos el DJI Mavic 3M, que integra una cámara RGB de 20 megapíxeles y cuatro cámaras multiespectrales de 5 megapíxeles correspondientes a las bandas verde, roja, borde rojo e infrarrojo cercano. Estas bandas permiten calcular índices de vegetación y estudiar la variabilidad existente dentro de la parcela.
¿Qué son los índices de vegetación?
Los índices de vegetación son operaciones matemáticas que combinan la reflectancia registrada en distintas bandas. El más conocido es el NDVI, que utiliza las bandas roja e infrarroja cercana. También pueden utilizarse otros índices como el NDRE o el GNDVI, dependiendo del cultivo, su fase de desarrollo y la finalidad del estudio.
El resultado suele representarse mediante un mapa de colores en el que cada intervalo agrupa zonas con una respuesta espectral similar. Estos colores no deben interpretarse automáticamente como plantas sanas o enfermas: representan diferencias que necesitan analizarse dentro del contexto real de la finca.
¿Qué información puede aportar?
Un mapa puede mostrar zonas en las que la vegetación responde de forma diferente al resto de la parcela. Esta variabilidad puede estar relacionada con múltiples factores: el mapa señala dónde ocurre, pero no determina por sí solo su causa. Entre otras cosas, puede ayudar a localizar fallos de nascencia o implantación, marras o ejemplares con un desarrollo diferente, posibles problemas de riego que siguen la geometría de un sector, diferencias asociadas al suelo o posibles focos de plagas o enfermedades. La comparación de vuelos realizados en diferentes fechas permite además comprobar cómo evoluciona cada zona.
¿Cómo se realiza un trabajo de teledetección agrícola?
- Definición del objetivo: concretar qué se quiere estudiar (uniformidad, fallos de riego, diferencias de vigor, delimitación de zonas o seguimiento temporal).
- Planificación del vuelo: superficie, altura, solape entre imágenes, ruta, resolución y condiciones de iluminación.
- Obtención de imágenes: el dron recorre la parcela y registra imágenes RGB y multiespectrales georreferenciadas.
- Procesamiento: las fotografías se unen para generar ortomosaicos y mapas continuos, y se calculan los índices seleccionados.
- Clasificación por zonas: los resultados pueden dividirse en áreas con comportamientos diferentes.
- Inspección sobre el terreno: las coordenadas de las anomalías se utilizan para llegar a los puntos seleccionados y comprobar qué ocurre.
- Toma de decisiones: revisiones del riego, muestreos, análisis, correcciones de manejo o aplicaciones localizadas.
Teledetección con dron y teledetección por satélite
Ambas tecnologías son complementarias. Los satélites resultan útiles para observar grandes superficies y disponer de series temporales frecuentes. Los drones permiten programar el vuelo para una parcela concreta y obtener imágenes con un nivel de detalle mucho mayor. El satélite puede servir para advertir una variación general; el dron permite delimitarla con precisión y preparar una inspección localizada.
Lo que la teledetección no puede hacer por sí sola
Un mapa multiespectral no identifica automáticamente una enfermedad, no sustituye un análisis de suelo o foliar, no determina por sí solo una dosis de tratamiento, no explica todas las causas de una anomalía, no elimina la necesidad de visitar la parcela y no debe interpretarse únicamente por sus colores. La teledetección es una herramienta para localizar, comparar y priorizar, no un diagnóstico independiente.
Medir antes de intervenir
La principal aportación de la teledetección agrícola es convertir una parcela aparentemente uniforme en un conjunto de zonas medibles. El siguiente paso natural es aprender cómo localizar anomalías mediante imágenes multiespectrales y comprobarlas sobre el terreno. Puedes consultar nuestro servicio de teledetección y agricultura de precisión para valorar un estudio en tu finca.