Drones agrícolas
Aplicaciones de los drones en viñedo
Del ortomosaico al análisis de variabilidad: cómo la cartografía y las imágenes multiespectrales ayudan a gestionar el viñedo por zonas.

Un viñedo puede parecer uniforme desde la carretera o desde uno de sus extremos, pero las diferencias internas pueden ser importantes. Cambios de suelo, disponibilidad de agua, orientación, variedad, portainjerto, edad de las cepas, manejo o desarrollo de la cubierta vegetal pueden generar respuestas distintas dentro de una misma parcela. Los drones permiten observar estas diferencias desde el aire, delimitarlas y convertirlas en puntos concretos de inspección.
Cartografía de la explotación
El primer resultado de un vuelo puede ser un ortomosaico RGB de alta resolución. Esta imagen permite documentar límites, caminos, líneas de cultivo, cabeceras, accesos, sectores de riego, zonas sin plantar, construcciones e instalaciones y cambios en la organización de la parcela. También sirve como base para trabajos posteriores de análisis, conteo o planificación.
Análisis de la variabilidad
Las imágenes multiespectrales permiten identificar zonas de la parcela con distinta respuesta vegetal. En un viñedo pueden aparecer franjas paralelas a las líneas, diferencias entre sectores, manchas irregulares, zonas asociadas a cambios de pendiente, áreas próximas a lindes o caminos y plantas aisladas que se separan del comportamiento general. El patrón orienta el análisis, pero no determina su causa.
Mapas de vigor
Un mapa de vigor puede utilizarse para dividir el viñedo en zonas relativamente homogéneas. Estas zonas pueden servir para dirigir la inspección, seleccionar puntos de muestreo, comparar áreas de mayor y menor desarrollo, revisar la uniformidad de la parcela, estudiar la evolución entre fechas o valorar la respuesta tras una actuación. Los índices deben interpretarse junto con la imagen RGB, la estructura de las líneas, el estado fenológico y el conocimiento agronómico de la parcela. Puedes ampliar esta idea en el artículo sobre mapas de vigor y su interpretación.
Importancia del suelo visible
En cultivos en línea, la señal de cada píxel puede mezclar información procedente de hojas, sarmientos, suelo, cubierta vegetal, sombras y vegetación situada entre las líneas. Esta mezcla puede condicionar el resultado, especialmente cuando la vegetación ocupa una proporción reducida de la imagen. Por eso deben mantenerse una resolución adecuada y un procesamiento que permita diferenciar, en la medida de lo posible, la vegetación objetivo del resto de la superficie.
Localización de marras
El análisis aéreo puede ayudar a encontrar huecos dentro de las líneas, cepas ausentes, plantas con menor desarrollo, reposiciones recientes y tramos discontinuos. La confirmación final debe realizarse en campo, ya que una planta pequeña, una poda diferente o una sombra pueden confundirse con una ausencia.
Revisión del riego
Una anomalía que sigue un sector o una línea puede justificar la comprobación de goteros, presión, caudal, tuberías, programación, humedad del suelo o acumulación o falta de agua. El dron no sustituye estas mediciones, pero reduce el área que debe inspeccionarse.
Seguimiento de posibles daños
Determinadas alteraciones pueden producir cambios en la densidad, coloración o estructura de la vegetación. Las imágenes pueden ayudar a localizar áreas compatibles con estrés, pérdida de hojas, daños mecánicos, problemas de implantación, afecciones localizadas o diferencias de desarrollo. No debe afirmarse que el dron identifica automáticamente una enfermedad concreta: varias causas pueden producir respuestas visuales o espectrales parecidas.
Planificación de muestreos
En lugar de recoger muestras únicamente en puntos elegidos al azar, el mapa permite seleccionar una zona de respuesta alta, una zona intermedia, una zona anómala y una zona de transición. Así pueden compararse áreas con comportamientos distintos y obtener muestras más representativas de la variabilidad real.
Seguimiento entre fechas
La realización de vuelos a lo largo del ciclo permite estudiar la evolución del desarrollo, la aparición de nuevas anomalías, la persistencia de diferencias, la respuesta después de corregir el riego, los cambios posteriores a una intervención y el comportamiento de zonas previamente delimitadas. La comparación requiere condiciones homogéneas y tener en cuenta el estado fenológico.
Apoyo a tratamientos
Cuando se ha identificado y validado un problema, la cartografía puede ayudar a delimitar la zona afectada, evitar actuaciones indiscriminadas, preparar rutas de trabajo, establecer zonas de exclusión, documentar la intervención y revisar posteriormente el resultado. En el caso de productos fitosanitarios, la aplicación mediante dron se considera aérea y queda sometida a los requisitos, autorizaciones y limitaciones establecidos por la normativa. Puedes leer más sobre tratamientos agrícolas con dron.
Qué aporta el DJI Mavic 3M
El equipo utilizado por Agro Dron Iberia combina una cámara RGB de 20 megapíxeles con cuatro cámaras multiespectrales de 5 megapíxeles. Las bandas captadas son verde (560 ± 16 nm), roja (650 ± 16 nm), borde rojo (730 ± 16 nm) e infrarrojo cercano (860 ± 26 nm). Esta configuración permite obtener imágenes visibles y generar índices como NDVI, GNDVI y NDRE.
Una viticultura basada en zonas
La principal aportación del dron consiste en dejar de tratar el viñedo como una superficie completamente uniforme. El proceso adecuado es observar → delimitar → comprobar → decidir → hacer seguimiento. En Agro Dron Iberia utilizamos cartografía RGB y multiespectral para localizar variabilidad y facilitar una gestión más precisa de las parcelas de viñedo.